La desaceleración del consumo está cambiando las reglas del mercado
Durante los últimos seis años, el consumo masivo en México mantuvo una trayectoria de crecimiento prácticamente ininterrumpida.
Ese ciclo acaba de cambiar.
Según el más reciente análisis de Worldpanel by Numerator, el consumo de los hogares registró una contracción de 1,5% en mayo, marcando el primer retroceso desde 2020.
Aunque el ajuste es moderado, el dato representa un punto de inflexión para el mercado.
Más que una caída puntual, refleja un consumidor que comienza a responder de manera distinta a un entorno económico con menor dinamismo, obligando a fabricantes y retailers a replantear cómo generan valor.
¿Qué está detrás de la desaceleración?
El comportamiento del consumo está estrechamente relacionado con la evolución del mercado laboral.
El análisis de Worldpanel by Numerator muestra que el menor crecimiento del empleo, sumado a una mayor participación del empleo informal, está reduciendo el ritmo de expansión del consumo.
Como consecuencia, los hogares se vuelven más cuidadosos al momento de comprar.
No necesariamente consumen mucho menos.
Pero sí evalúan con mayor detenimiento qué productos comprar, en qué canales hacerlo y cuánto están dispuestos a pagar.
No todas las marcas están reaccionando igual
Aunque el mercado enfrenta un contexto más desafiante, el impacto no es uniforme.
Las marcas comerciales registran una caída superior al 2% en volumen, mientras que las marcas propias continúan creciendo.
En mayo:
- Las marcas propias crecieron 5,5% en volumen
En el acumulado anual:
- El crecimiento alcanza 13,8%
Estos resultados muestran que las marcas propias no solo están resistiendo mejor la desaceleración.
También están capturando participación dentro de un mercado más competitivo.
El crecimiento ya no depende solo del precio
Tradicionalmente, las marcas propias crecían en momentos de presión económica porque ofrecían precios más bajos.
Hoy esa explicación ya no es suficiente.
El estudio revela que 54% de los consumidores considera que la calidad de las marcas propias ha mejorado significativamente.
Este cambio modifica la forma en que los shoppers toman decisiones.
Las marcas propias ya no son elegidas únicamente por ahorrar.
También son consideradas alternativas confiables en categorías donde históricamente predominaban las marcas líderes.
La percepción de valor está cambiando. El consumidor sigue buscando eficiencia, pero ahora también reconoce calidad en productos que antes veía únicamente como opciones económicas.
La compra se convierte en un hábito, no en una excepción
El fortalecimiento de las marcas propias también aparece en la frecuencia de compra.
Actualmente:
- 24% de los hogares mexicanos compra marcas propias al menos una vez por semana
Eso representa:
- 1,4 millones de hogares más que hace un año.
El dato confirma una transformación importante.
La marca propia dejó de ser una compra ocasional para convertirse en una decisión habitual dentro de la canasta de consumo.
¿Qué significa este cambio para fabricantes y retailers?
El crecimiento de las marcas propias está modificando el equilibrio competitivo del mercado.
El desafío para las marcas comerciales ya no consiste únicamente en defender participación.
También implica construir propuestas capaces de responder a un consumidor que:
- Compara más
- Evalúa mejor la relación entre precio y calidad
- Busca valor tangible en cada compra
Al mismo tiempo, los retailers encuentran una oportunidad para fortalecer sus portafolios de marca propia y consolidar la fidelidad de sus compradores.
La competencia se traslada al valor percibido
La desaceleración económica está acelerando un cambio que probablemente continuará en los próximos años.
El consumidor mexicano sigue siendo sensible al precio.
Pero la decisión final depende cada vez más del valor que percibe en el producto.
Eso obliga a todas las marcas a competir en nuevos frentes:
- Calidad
- Innovación
- Experiencia
- Confianza
- Diferenciación
Más que una reacción temporal a un contexto económico complejo, el crecimiento de las marcas propias parece consolidarse como una nueva característica estructural del mercado mexicano.
Las marcas propias ya no crecen únicamente porque cuestan menos. Crecen porque cada vez más consumidores consideran que ofrecen una combinación competitiva entre precio, calidad y confianza.

