La presión económica continúa condicionando las decisiones de compra en Centroamérica y el Caribe, pero no está desplazando la búsqueda del bienestar. Por el contrario, la salud está adquiriendo un papel cada vez más relevante a la hora de decidir qué productos y categorías mantener dentro del presupuesto.
Datos de El efecto salud 2026, de Worldpanel by Numerator, muestran que el grupo de consumidores que logra administrar sus finanzas (Managing) pasó del 45% al 42% en el último año, mientras que quienes enfrentan mayores dificultades económicas (Struggling) aumentaron del 28% al 32%.
Aun así, 60% de los consumidores de la región considera que mantiene un buen bienestar físico.
Esta combinación muestra un cambio importante en la lógica de consumo. La salud deja de funcionar únicamente como una aspiración de largo plazo y pasa a formar parte de las decisiones cotidianas. Incluso bajo mayor presión presupuestaria, los hogares reorganizan su gasto para intentar preservar aquello que consideran relevante para su bienestar.
La prevención gana relevancia en las decisiones de consumo
El avance de la salud no se limita a una preocupación declarada. También comienza a reflejarse en los hábitos y en las categorías que ganan espacio dentro de la canasta.
En América Latina, los Health Actives, consumidores que incorporan de manera constante hábitos saludables, ya representan 38% de los hogares.
Las categorías relacionadas con autocuidado y bienestar concentran el 19% del gasto en consumo masivo, pero son también las que registran el mayor ritmo de crecimiento, con un avance del 12% frente al año anterior.
En Centroamérica y el Caribe, esta tendencia también se refleja en el comportamiento de compra: los consumidores con hábitos más saludables generan más ocasiones de compra y un mayor dinamismo para las categorías relacionadas con bienestar y prevención.
Esto abre una oportunidad que va más allá de los productos tradicionalmente asociados con la salud. A medida que el consumidor incorpora el bienestar a sus decisiones cotidianas, funcionalidad, prevención y autocuidado pueden convertirse en atributos relevantes para un número cada vez mayor de categorías.
El conocimiento sobre GLP-1 crece cerca de 43% en un año
Uno de los cambios que empieza a ganar relevancia en la región es el avance de los medicamentos GLP-1.
En Centroamérica y el Caribe, el conocimiento sobre estos tratamientos pasó del 14% en 2025 al 20% en 2026, lo que representa un crecimiento cercano al 43% en apenas un año.
Existen, sin embargo, diferencias importantes entre mercados. Panamá alcanza el mayor nivel de conocimiento, con 26%, seguido por Costa Rica, con 21%, y Guatemala, con 16%.
El fenómeno es todavía mayor cuando se observa América Latina en conjunto: 33% de los hogares ya conoce los GLP-1, equivalente a aproximadamente 63 millones de hogares, siete puntos porcentuales más que el año anterior.
¿Cuántos hogares de Centroamérica ya tienen usuarios de GLP-1?
La adopción todavía se encuentra en una etapa inicial, pero los datos empiezan a anticipar posibles transformaciones en los hábitos de consumo.
En Centroamérica, 4,9% de los hogares cuenta con al menos un usuario actual de GLP-1, mientras que 8,4% tiene al menos un exusuario. Además, otro 3% de los hogares tiene al menos una persona que probablemente comenzará el tratamiento.
El perfil generacional también puede ayudar a entender cómo podría evolucionar esta adopción. Los adultos de 50 a 59 años concentran el 36% de los usuarios actuales, mientras que las personas de 40 a 49 años representan el 56% de quienes consideran comenzar a utilizar GLP-1.
La diferencia indica que una próxima ola de adopción podría tener un perfil distinto al de los usuarios actuales. A medida que estos tratamientos amplíen su alcance, entender sus posibles efectos sobre hábitos, ocasiones y composición de la canasta será cada vez más relevante para las marcas.
Cuatro de cada diez consumidores buscan reducir el azúcar
La transformación de la relación con la salud también aparece en las decisiones relacionadas con la alimentación.
En Centroamérica y el Caribe, el 40% de los consumidores busca reducir su consumo de azúcar. Al mismo tiempo, el 43% mantiene hábitos tradicionales, mientras que apenas 5% prioriza alternativas sin azúcar o bajas en calorías.
La dimensión de esta tendencia se vuelve todavía más clara al observar América Latina: más de 80 millones de hogares buscan disminuir el consumo de azúcar.
Esta búsqueda puede impulsar categorías percibidas como una mejor inversión para el bienestar, entre ellas agua mineral, bebidas funcionales y alternativas vegetales.
El comportamiento también muestra que reducir azúcar no significa necesariamente migrar de manera directa hacia productos zero o bajos en calorías. Existe un espacio más amplio entre mantener los hábitos tradicionales y adoptar completamente este tipo de alternativas, lo que plantea diferentes oportunidades para las marcas.
La canasta no desaparece: las prioridades se reorganizan
La combinación entre presión económica y búsqueda de bienestar muestra que los hogares no responden al contexto simplemente eliminando consumos. Lo que cambia es la forma de priorizarlos.
Los productos básicos siguen ocupando un lugar relevante, pero las categorías vinculadas con prevención, autocuidado y funcionalidad encuentran nuevas oportunidades a medida que la salud gana peso en las decisiones.
Incluso categorías tradicionalmente asociadas con la indulgencia pueden encontrar espacios de crecimiento cuando consiguen combinar bienestar y disfrute de una manera relevante para el consumidor.
Para las marcas, esto significa que responder al escenario económico es solo una parte del desafío. También será necesario entender cómo evolucionan las prioridades relacionadas con la salud y qué papel puede desempeñar cada categoría dentro de esta nueva relación con el bienestar.
La oportunidad no está únicamente en ofrecer productos definidos como saludables, sino en comprender qué beneficios los consumidores buscan proteger, qué cambios están dispuestos a incorporar y dónde encuentran suficiente valor para mantener el gasto, incluso cuando el presupuesto está bajo presión.
Sobre El efecto salud 2026
El efecto salud 2026, de Worldpanel by Numerator, analiza cómo las actitudes hacia la salud y el bienestar se traducen en comportamientos reales de compra, permitiendo entender la relación entre presión económica, prevención, alimentación y nuevas tendencias como los medicamentos GLP-1.
FAQ
¿Cómo está afectando la situación económica al consumo en Centroamérica y el Caribe?
El grupo de consumidores que logra administrar sus finanzas (Managing) disminuyó del 45% al 42% en el último año, mientras que el segmento con mayores dificultades económicas (Struggling) aumentó del 28% al 32%. Aun bajo esta presión, la salud continúa ganando relevancia en las decisiones de compra.
¿Qué porcentaje de consumidores busca reducir el azúcar?
En Centroamérica y el Caribe, el 40% busca reducir su consumo de azúcar, mientras que el 43% mantiene hábitos tradicionales y el 5% prioriza alternativas sin azúcar o bajas en calorías.
¿Cuánto creció el conocimiento sobre los medicamentos GLP-1?
El conocimiento sobre GLP-1 en Centroamérica y el Caribe pasó del 14% en 2025 al 20% en 2026, un crecimiento cercano al 43% en un año.
¿Qué países conocen más los GLP-1 en Centroamérica?
Panamá presenta el mayor nivel de conocimiento entre los mercados analizados, con 26%, seguido por Costa Rica, con 21%, y Guatemala, con 16%.
¿Cuántos hogares tienen usuarios de GLP-1?
En Centroamérica, el 4,9% de los hogares tiene al menos un usuario actual de GLP-1 y el 8,4% cuenta con al menos un exusuario. Otro 3% tiene al menos una persona que probablemente comenzará el tratamiento.
¿Cómo está cambiando la salud las oportunidades para las marcas?
El bienestar está ampliando su influencia sobre las decisiones de compra. Prevención, autocuidado, funcionalidad y reducción del azúcar generan oportunidades, pero las marcas necesitan combinar estos beneficios con propuestas accesibles y relevantes para hogares que siguen administrando cuidadosamente su presupuesto.

