La relación de los consumidores chilenos con el azúcar está cambiando. Según el estudio El efecto salud – LATAM 2026, de Worldpanel by Numerator, el 43% de los hogares en Chile busca opciones con menos azúcar y evita el azúcar añadido, reflejando una tendencia hacia decisiones de consumo más diversas y vinculadas al bienestar.
Este comportamiento no es exclusivo del mercado chileno. A nivel regional, más de 80 millones de hogares latinoamericanos buscan reducir su consumo de azúcar. Chile registra un 43% de “Sugar Reducers”, al igual que México y Perú, y se ubica detrás de Colombia (55%), Ecuador (54%) y Brasil (46%).
Para Victoria Montecino, Account Director Advanced Analytics de Worldpanel by Numerator, cuando más de cuatro de cada diez hogares chilenos buscan reducir el azúcar, estamos frente a una tendencia que refleja una relación más consciente y diversa con su consumo.
Esto no significa abandonar el azúcar, sino incorporar nuevas opciones y buscar un mayor equilibrio de acuerdo con distintas necesidades y ocasiones. Además, este comportamiento trasciende la edad y es visible tanto en la Gen Z como en generaciones de mayor edad.
Una relación más diversa con el azúcar
El estudio identifica tres perfiles según la relación de los consumidores con el azúcar. Los Sugar Reducers buscan opciones con menos azúcar y evitan el azúcar añadido; los Sugar Alternatives prefieren edulcorantes sin o bajos en calorías; y los Sugar Regulars prefieren azúcar natural o evitan los edulcorantes artificiales.
La convivencia de estos perfiles muestra que no existe una única forma de relacionarse con el azúcar. Por el contrario, los consumidores amplían sus opciones y buscan propuestas capaces de responder a diferentes necesidades, preferencias y momentos de consumo.
Esta diversidad también se refleja en los atributos que influyen en la elección de productos “sin azúcar”. El estudio muestra que la decisión va mucho más allá de este atributo: para que estos productos resulten atractivos, el 46% de los consumidores señala como principal característica el uso de ingredientes naturales.
Le siguen un sabor similar al producto original (27%), información nutricional clara (23%), una buena relación costo-beneficio (20%) y una marca de confianza (16%).
La experiencia de consumo también sigue siendo determinante. Entre los principales factores que dificultan la elección de productos sin azúcar, un 28% señala que el sabor es demasiado diferente, un 25% considera que son más caros y un 17% manifiesta desconfianza hacia los edulcorantes utilizados.
Estos datos muestran que buscar reducir el azúcar no implica renunciar a la experiencia de consumo. Sabor, naturalidad, confianza y valor siguen siendo fundamentales.
Para las marcas, según explica Montecino, esto abre oportunidades para innovar y construir propuestas que respondan a distintas preferencias, sin plantear necesariamente una elección entre bienestar y disfrute. Este comportamiento, además, es consistente con lo aprendido en Chile desde la implementación de la Ley de Etiquetado: más que una eliminación del consumo, se observa una evolución hacia elecciones más equilibradas y conscientes.
Nuevas prioridades amplían las oportunidades para las marcas
La tendencia hacia la reducción del azúcar se inserta en una transformación más amplia en la relación de los latinoamericanos con la salud y el bienestar. El estudio muestra una mayor relevancia de la prevención y una diversificación de las prioridades que influyen en las decisiones de compra.
En este escenario, el azúcar se convierte en uno de los indicadores más visibles de esta evolución. Más de 80 millones de hogares latinoamericanos buscan reducir su consumo, al mismo tiempo que conviven diferentes perfiles y preferencias en torno a su elección.
Para las marcas, este escenario amplía las oportunidades de innovación. Entender cuándo el consumidor busca reducir el azúcar, cuándo prefiere alternativas y cuándo mantiene su elección habitual permite desarrollar propuestas para distintas necesidades y ocasiones, combinando atributos como bienestar, sabor, naturalidad, confianza y una buena relación costo-beneficio.
Como concluye Montecino, el consumidor está ampliando su repertorio de opciones y espera que las marcas acompañen esa evolución. La oportunidad está en comprender esas distintas necesidades y ofrecer alternativas relevantes para cada momento, manteniendo una experiencia que entregue valor y disfrute.

